Mercado interior

http://www.europa.eu.int/comm/internal_market/en/index.htm

Diez años después, damos por sentado la existencia del mercado único europeo. Una vez eliminadas las antiguas barreras, las personas, los bienes, los servicios y los capitales circulan dentro de Europa con la misma libertad que en el interior de un país. Viajamos libremente a través de las fronteras interiores de la UE por negocios y por placer o, si así lo deseamos, podemos quedarnos en casa y disfrutar de una impresionante gama de productos de toda la Unión Europea. En 1993 el mercado único fue el mayor logro de la UE, así como su más difícil desafío.

El mercado único es el núcleo de la Unión actual. Para hacerlo realidad, las instituciones y los Estados miembros de la UE desde 1985 se esforzaron obstinadamente durante siete años a fin de redactar y aprobar los cientos de directivas necesarias para eliminar las barreras técnicas, normativas, jurídicas, burocráticas, culturales y proteccionistas que frenaban el libre comercio y la libre circulación dentro de la Unión. Ganaron la carrera contra el tiempo, pero la población apenas tuvo conocimiento de esta victoria. El mercado único nunca impresionó la imaginación popular de la manera en que lo hizo la moneda única, el otro gran acontecimiento de la última década. Como señaló Jacques Delors, anterior Presidente de la Comisión Europea e instigador de todo el proyecto: “No es posible enamorarse del mercado único”.

Proteger el mercado único
El mercado único recurre principalmente a autoridades reguladoras y de la competencia a fin de mantener la igualdad de condiciones para la libre circulación de bienes y servicios. La libre circulación de las personas está garantizada por el Acuerdo de Schengen (así denominado por la pequeña localidad de Luxemburgo en donde se firmó), con el que se eliminan los controles en la mayor parte de las fronteras interiores de la UE y se refuerzan los controles en las fronteras exteriores de la UE, incluidos los aeropuertos y puertos marítimos internacionales. El Reino Unido e Irlanda no participan en el sistema Schengen, que no se aplica aún a los nuevos Estados miembros.
Se precisa protección a otro nivel para evitar la piratería y la usurpación de marca de productos auténticos de la UE. La Comisión Europea estima que estos dos fenómenos cuestan a la UE más de 17 000 puestos de trabajo cada año. Por este motivo, la Comisión y los Estados miembros están trabajando a fin de ampliar la protección de las patentes y los derechos de autor.
La eliminación de las barreras al comercio y la libre circulación es una gran ventaja para las personas que comercian o viajan con fines legítimos. Pero todo tipo de delincuentes tratan de utilizar el sistema en su beneficio. La respuesta de la UE a la delincuencia sin fronteras ha consistido en crear un sistema de policía y de cooperación judicial penal sin fronteras. Europol, el cuerpo europeo de policía, forma parte de esta respuesta, al igual que el Sistema de Información de Schengen, a través del cual los cuerpos nacionales de policía intercambian información sobre delincuentes buscados o sospechosos. En el marco del proyecto Eurojust, los Estados miembros envían a fiscales, policías y juristas de alto nivel a un equipo central que trabaja en colaboración para combatir la delincuencia organizada.